Así opera Juan Rodolfo Ortíz
Noviembre de 2008ASUNTO: PROBLEMÁTICA DE LOS EX EMPLADOS DE LAS EMPRESAS EDITORIALES SANTORE EDITORES Y FAKTOR CORREDORES DE MEDIOS IMPRESOS POR ABUSO LABORAL Y DE AUTORIDAD, INCUMPLIMIENTO DE CONTRATOS LABORALES Y OTRAS ILEGALIDADES POR PARTE DE SUS DUEÑOS Y REPRESENTANTES LEGALES.
Cordial saludo.
Por medio de la presente comunicación nos unimos los ex empleados de las firmas Santore Editores S.A y Faktor Corredores de Medios Impresos para dar testimonio y compartir con la opinión pública el abuso del que hemos sido víctimas durante los últimos 6 años para que ningún otro periodista, diseñador, fotógrafo, u otro profesional del área editorial caiga en manos de gente inescrupulosa, abusadora y deshonesta.
Los hechos son los siguientes: Todos nosotros, en diferente tiempo, fuimos contratados por el señor Juan Rodolfo Ortiz para hacer parte del equipo profesional que conformaba su grupo editorial. Las palabras de gran éxito y crecimiento rápido en el mercado no faltaron nunca por parte del señor Ortiz, quien prometía en los contratos condiciones muy diferentes a las que empezamos a ver desde los primeros meses de labor. No solo no cumplía a tiempo con el pago de su nómina, sino que dejaba de pagar las obligaciones de Ley como salud y pensiones, afectando esto de manera crucial a todos sus empleados. Jamás tuvimos ARP ni Caja de Compensación, aunque sí descontaban de la nómina todos estos pagos.
Las disculpas y razones se fueron tornando con el tiempo en una constante que ya nadie creía. Según el señor Ortiz era su mesa de inversión en Panamá la que no le enviaba el dinero ni le autorizaba pagar la nómina a tiempo. Pero las obligaciones a los empleados sí crecían desproporcionadamente. Cuando todos entramos a trabajar para 3 ó 4 publicaciones, terminamos trabajando para 12. El horario nunca fue de 8 horas; varias veces al mes teníamos que amanecer en las instalaciones de la Carrera 12ª con 83 por el cierre de alguna de las revistas, para al otro día ver que no habíamos sacado nada con trabajar de largo porque las empresas que hacían la impresión de las revistas no las aceptaban por falta de pago del señor Ortiz. Y en esas nos la pasábamos siempre. Trabajando a un ritmo veloz pero perdiendo todo el esfuerzo periodístico porque muchas de las publicaciones nunca se imprimían por falta de pago hacia los proveedores.
Continuamente el señor Juan Rodolfo Ortiz llegaba con proyectos nuevos y a los que todo el equipo debía correr para presentar propuestas e iniciar el trabajo editorial. Esto debido a que muchas de las relaciones comerciales que tenía a nuestro ingreso se dañaban por el manejo que el señor Juan Rodolfo Ortiz les daba. No había persona que no se quejara de su falta de responsabilidad y cambios repentinos de condiciones a los contratos antes firmados, y por eso inventaba proyectos nuevos y alianzas nuevas todos los meses. Pero las grandes ideas y las nuevas revistas que salían de los continuos consejos de redacción quedaban plasmadas en la impresión de papel reciclado en la oficina. Muchas de esas nuevas revistas nunca se imprimieron ni una sola vez; y otras solo llegaron hasta la segunda y tercera edición. Pero el trabajo de nosotros, sus empleados, siempre fue continuo y muy profesional; y revistas como Stétika y Bogotá siempre estuvieron listas a tiempo y su calidad editorial fue creciendo.
Una ola de misterio empezó a rondar el ambiente laboral a finales del año 2007, hasta que Juan Rodolfo Ortiz y su esposa Lina María Rodríguez, junto a la directiva editorial Diana Herrera Russinke, y el gerente de mercadeo y ventas Joahn Manuel Mateus, nos anunciaron a todos una alianza estratégica de las firmas con el grupo de inversiones Filigrana; sociedad compuesta por los anteriores accionistas de la empresa Cablecentro, adquirida por el grupo Telmex. Los directivos de Filigrana iniciaron un empalme con nosotros y hasta se inició el nuevo año 2008 con nuevos contratos en los que éste grupo entraba como socio de las empresas Santore Editores y Faktor Corredores de Medios Impresos. Pero aunque la gestión periodística y las continuas reuniones de los distintos departamentos editoriales para hacer una buena fusión se dieron, de un día para otro los miembros de Filigrana no volvieron a las instalaciones de las empresas Santore y Faktor a lo que nos dieron por respuesta que la negociación estaba congelada. Más tarde nos enteramos que los nuevos inversionistas habían encontrado malos manejos en la contabilidad empresarial del señor Juan Rodolfo Ortiz y optaron por retirarse antes de firmar los nuevos contratos.
Un mes después nosotros seguíamos trabajando en las instalaciones de Santore y Faktor esperando el sueldo y continuando con la edición de todas las revistas en cuestión: Vive Colombia; Mercurio; Conexión; Bogotá; Bogotá Despierta; Crítica Ácida, Stétika salud, rostro y figura; Stétika Hombres; Stétika Teen; Stétika Embarazo; Stétika Bodas; Stétika Zodiaco; Harley Davidson; Gótica, Paparazzi y Crítica Ácida; Además de otros títulos que estaban en proceso de creación. Ante tanta espera de los pagos, el señor Juan Rodolfo no tuvo otra respuesta que decir que la obligación la tenía el grupo Filigrana, cuando realmente nosotros seguíamos trabajando para el señor Ortiz y sus empresas, en la misma sede de siempre y jamás habíamos recibido órdenes de las directivas de Filigrana sino que seguíamos dependiendo totalmente de las órdenes del señor Juan Rodolfo Ortiz, su directora editorial general Diana Russinke, y su Gerente de mercadeo y ventas, Joan Manuel Mateus.
Son muchas las personas que se han visto perjudicadas por los malos tratos en cuestión económica y laboral por parte del seños Juan Rodolfo Ortiz, representante legal y director ejecutivo de las empresas Santore Editores y Faktor Corredores de Medios Impresos. Hace ya varios meses que las empresas anunciaron que no podían continuar pagando los sueldos tal y como se firmaron, pero según palabras del señor Juan Rodolfo Ortiz, a los que decidieran quedarse con la firma se les ofrecía menos de la tercera parte de sus sueldos originales; y a los que optaran por retirarse, las empresas les pagarían su liquidación y su bonificación por terminación del contrato sin justa causa, además de sus sueldos pendientes. Nada de lo anterior se dio. A muchos nos deben, a otros nos negaron sus deudas en la cara y sin ningún respeto y a otros nos despidieron injustamente. Y aunque el señor Juan Rodolfo Ortiz, su esposa Lina María Rodríguez y sus empresas, que ahora cambiaron de razón social para ocultar tantos malos manejos y ocultaron su operación bajo el nuevo nombre de Periódicos y Revistas Regionales, están demandados por muchas personas, nada pasa. Ellos siguen campantes moviéndose en el mundo editorial, debiéndoles dinero a más de 40 personas sin contar con las empresas proveedoras, y contratando gente ingenua que sigue creyendo en las palabras sin sentido y sin fundamento de sus dueños.
Nosotros, que componemos el grupo de directores de área, periodistas, fotógrafos, productores, diseñadores y ejecutivos comerciales, quisimos contar nuestra historia, para que los medios de comunicación puedan librarse de aquellos profesionales del área que lo único que hacen es desprestigiar nuestra profesión y nuestra labor en el país. Aunque la iniciativa de la carta fue de las personas que trabajamos al interior de las empresas, no sobra darles los datos de aquellas personas que independientemente se vieron perjudicadas también por el manejo interno de estas empresas, para que los medios se encarguen de investigar a fondo con ellos cada caso problemático y podamos entender porqué un señor de éstas características puede seguir trabajando y haciéndole la burla a las leyes laborales.
Por ejemplo: continuamente los columnistas de la revista Crítica Ácida se quejaban de la falta de seriedad en los pagos y en el incumplimiento a la negociación realizada con Santore; a hoy, no estamos seguros de que las columnas hayan sido canceladas a todas estas personas, reconocidas por cierto, en el mundo periodístico de nuestro país. Empresarios como Mauricio Moreno, gerente del Club nocturno Gótica y otros lugares bien conocidos también tiene mucho qué contar sobre estas empresas; La anterior dueña de la Revista Stétika, la Sra. Luz Marina Zuluaga; La empresa Printer Colombiana Arvato; La Aerolínea AIRES; y Andrés Camargo, representante de la firma Harley Davidson en Colombia, entre otros.
Qué bueno sería que algún medio de comunicación lograra hablar con el señor Juan Rodolfo Ortiz y le preguntara qué ha pasado con todos estos casos; si va a responder por sus obligaciones contraídas ó si piensa conciliar en los juzgados; si le va a dar la cara a quienes no instauraron ninguna demanda confiando en su buena fe. Y es que es una lástima que el único medio encontrado por todos nosotros sea éste, a causa de que el señor Ortiz no responde y su Jefe de Cartera, que es su hermana, la Sra. Patricia Ortiz, no tenga una respuesta para darnos; al igual que lo hacían cuando estábamos a unos pasos de ellos, en las mismas oficinas, y jamás tenían una respuesta clara porque Juan Rodolfo Ortiz no aparecía para autorizar los pagos.
La idea es hacer justicia por el trabajo honesto que todos hicimos. En palabras más claras hay que decir que al señor Ortiz, según todos los casos juntos, no le gusta asumir sus responsabilidades y opta por contratar a las personas bajo la premisa de “usarlas” para su propio beneficio ignorando las obligaciones que tiene con cada uno desde el momento de la vinculación de cada profesional a alguna de sus empresas. No hay persona que haya tenido relación laboral con él que no tenga una mala experiencia acerca de su pago. Juan Rodolfo hace caso omiso de sus demandas y sigue en el mundo periodístico moviéndose como si no le debiera nada a nadie. Aquí lo que molesta es su desfachatez a la hora de enredar con sus cuentos a sus empleados y si la opinión pública no se entera, el señor seguirá orondo enredando con cuentos a más personas que, inocentes, le creen que harán parte de todos los planes en las publicaciones actuales y las que están por nacer. El ofrece, no hay duda de eso, pero jamás responde. Se le olvida siempre que un contrato tiene clausulas de cumplimiento y él no las respeta.
Es justo que el país entero sepa quién es él en realidad. Los movimientos pre calculados del señor Ortiz lo llevaron a crear nombre de empresas con las cuales poder tapar los errores de las otras, y por eso en este momento se dedica a editar periódicos regionales bajo otro nombre. Lo que él no sabe es que como representante legal, su nombre, así cambie 10 mil veces de razón social, será el que tenga que responder a tantas quejas por abuso de autoridad y evasión de la ley colombiana en cuanto a los contratos laborales y omisión de las responsabilidades adquiridas en dichos contratos. En saber defender nuestro trabajo es que le ayudamos al país, para que la sociedad castigue a personajes que como los dueños y representantes de Santore y Faktor no puedan seguir haciendo empresa en Colombia.
Por eso agradecemos a nuestros colegas en la difusión de esta noticia. Apoyémonos y defendamos la honra de nuestras profesiones. Nuestro trabajo vale y merece todo el respeto.
Atentamente,
Ex empleados de Santore Editores y Faktor Corredores de Medios Impresos
Apartes de las opiniones de los afectados:
“Este señor recibía 80 millones que yo le traía de las pautas a nivel nacional, y cuando le pedía mis 2 millones de comisiones decía: ¿Por qué tanto? no qué tal, Patricia, dele ahí 1. Y el resto se lo embolsillaba, ignorando la nómina, y se iba de compras a gastarse el dinero en zapatos, gafas y relojes de millones de pesos”.
“Un ser de esta naturaleza no merece tener empresa, ni siquiera la oportunidad de cambiar de oficio. Juan Rodolfo merece un escarmiento, y no hay nada peor que la mala imagen que tiene en este reducido círculo, pero expuesta en todos los círculos de la sociedad. Para que no pueda entrar sin pena ni a un restaurante por el resto de sus días”.
“El periodismo merece gente decente y sacar de una vez y para siempre incultos que como él nos desprestigian cada día”. “No hay derecho que ellos estén felices trabajando bajo otra razón social y cada semana sacando una disculpa diferente. Antes pasaban al teléfono y daban alguna respuesta chimba, cada semana era una película distinta, pero ahora ni pasan al teléfono y mandan razones con la recepcionista. No es posible que estos personajes tan pintorescos anden cagados de la risa, debiéndole a medio mundo!!!”

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